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VI Encuentro de Directivos TIC BABEL en Madrid


Los mercados son cambiantes, el ritmo al que avanzan las tecnologías, tendencias y nuevas metodologías de trabajo lo está alterando todo. El reto de las organizaciones reside en ser cada vez más eficientes, focalizadas en la optimización de los procesos de negocio. En este VI Encuentro de Directivos TIC organizado por BABEL hemos conocido de primera mano el valor del modelo agile para las empresas.

El marco elegido en esta ocasión es el Teatro Luchana, en el corazón de Madrid. Nos recibe en un cálido escenario, con luz baja, sillones confortables y música ambiental. BABEL ha convocado a algunos de los principales líderes y directivos de TI, de instituciones públicas y grandes corporaciones de diferentes sectores, pero con un mismo objetivo: charlar, casi en familia, de la transformación que supone para las organizaciones el empleo de metodologías ágiles. 

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El 71 % de las empresas a nivel mundial ya usa metodologías agile, tal y como se desprende del informe ‘Pulse of the Proffesion’ elaborado por Project Management Institute. El documento incide en el hecho de que estas compañías han visto aumentados sus ingresos un 37 % más rápidamente, generando un 30 % más de beneficios frente a las que no emplean estos sistemas. Visto así, las ventajas parecen evidentes.

De hecho, todos los participantes en el debate afirmaron conocer bien los beneficios del modelo ágil. Enrique Ávila, de ING; Manuel Blanco, de Caser; Alfonso Castro, de la Agencia Tributaria; Pablo de la Puente, de Gestamp; Nicolás Elías, de Enagás; Ricardo Gómez, de WiZink; Raúl Rivero, de Acciona; Óscar Robledo, del Ministerio de Hacienda; José Carlos Rodríguez, de Banco Santander; y Adolfo Fernández-Valmayor, de Quirón Salud y, coincidieron en que esta forma de trabajar acabará siendo la tendencia dominante en buena parte de las empresas.


 

De la complejidad al valor añadido

Tal y como vimos en el debate, existe cierta problemática en la aplicación de esta metodología. Por ejemplo, según estudios publicados, una parte muy significativa del software que se genera, no llega a usarse nunca en producción; por otro lado, si el tiempo que transcurre desde la especificiación a la implantación se dilata demasiado , es muy probable que cuando llegue ese momento haya variado la necesidad. El ritmo de los cambios es tan vertiginoso que hace difícil seguirlo. 

Otras de las contingencias más frecuentes en el ámbito empresarial son que las áreas de negocio mantienen una participación discontinua según va avanzando la iniciativa, en vez de dar continuidad a su involucración; que en grandes organizaciones no es fácil lograr el patrocinio requerido; que los modelos de contratación tienen un alcance demasiado definido: e, incluso en casos extremos, que agile no encaja  en todo tipo de proyectos. 

Aplicar metodologías ágiles no es una tarea fácil, pero puede suponer un sinfín de oportunidades para una corporación. En líneas generales, el valor aportado es enorme, porque prioriza las funcionalidades del negocio por delante de las que no son core, ayuda a la adaptación a la transformación digital (favoreciendo como algo cotidiano la inclusión de cambios), hace posible la recepción de feedback frecuente de manera planificada y permite entregar valor de forma constante y sostenida.

En este encuentro se desveló que, en mayor o menor medida, todas las empresas representadas han desplegado en sus organizaciones metodologías agile. Para ellas, están claros los beneficios, pero se han encontrado con los mismos escollos; saben, no obstante, que son salvables, que serán los desafíos que tendrán que afrontar en la implantación, pero que finalmente podrán conseguir los objetivos fijados.



Algunas conclusiones
 

Lo primero que hay que saber es que agile no es un fin en sí mismo, sino un medio. En concreto, es el medio para alcanzar otros propósitos de más alto nivel. ¿Cuáles podrían ser estos? De esta charla con los Directivos hemos destacado cinco puntos clave:
  • En primer lugar, reducir el ‘time to market’, aplicando una visión extremo-extremo desde la identificación de la necesidad hasta la implantación de la misma, y alineando los intereses y esfuerzos de las distintas áreas.
  • En segundo lugar, aumentar la vinculación de los profesionales, generando ilusión entre los equipos. 
  • En tercero, mejorar la experiencia de cliente, consiguiendo elevar sus niveles de satisfacción y fidelidad con la empresa.
  • En cuarto, minimizar impedimentos o traspasos, lo que ayuda a que la operativa se lleve a cabo con mayor fluidez.
  • Y en quinto y último lugar, uno de los objetivos más relevantes es afianzar el propio cambio cultural, necesario y obligatorio, que debe darse no solo el IT, sino en todas las áreas de la compañía.

Del mismo modo, lo que hay que tener claro es que, como en todas las metodologías, debemos estar dispuestos a hacer algunas renuncias. En este caso, tendríamos que ser capaces de olvidarnos de las áreas de poder, de las jerarquías tradicionales, ,de la planificación hiper-detallada en fases muy tempranas y las reuniones tradicionales (con muchos actores y pocas decisiones prácticas). Llega una nueva ola de cambio, y los directivos TIC jugarán un papel esencial para conseguir que la organización se beneficie de las bondades del nuevo modelo.

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