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¿Alguien se ha preguntado cuándo fue la última vez que fue a un videoclub? Algunos no recordarán este momento o, simplemente, no lo vivieron pero a muchos de nosotros nos parece que sucedió en un tiempo demasiado lejano, quizá por la multitud de cambios que hemos experimentado en los último años. La irrupción de internet y las plataformas de servicios de streaming como Netflix o HBO colocan de forma inconsciente a los videoclubs en la prehistoria digital, situando a “un clic de distancia” lo que antes estaba “a la vuelta de la esquina”, siempre bajo un marco de suscripción y de elevada experiencia de cliente. Traslademos este símil al sector bancario, reduciendo la distancia de “la sucursal que está al otro lado de la calle” a “un clic de distancia” dentro de un modelo freemium hasta llegar al neobanking, el nuevo Netflix.
 

Sumerjámonos en el Neobanking

Es innegable que la crisis que afectó al sector financiero en el 2008 hizo que las entidades, además de centrarse en la resolución de sus problemas, impulsasen sus planes de transformación tecnológicos. Este impulso, unido a nuevas regularizaciones más enfocadas al mundo digital, generó un espacio para el ecosistema fintech, que fue el embrión de los denominados Neobancos. En pocas palabras, un Neobancos es una empresa tecnológica que ofrece servicios financieros de forma 100% digital a través de una aplicación, aunque dependiendo del tipo licencia a través de la que operan, distinguiremos entre Neobancos y Challenger Banks.

Los Neobancos trabajan con licencia de dinero electrónico (Entidad de Dinero Electrónico, EDE), otorgada por el Banco de España junto con la aprobación del Banco Central Europeo, que es necesaria para poder custodiar el dinero de terceros. Aunque esto imposibilita su adhesión al Fondo de Garantía de Depósitos (FDG), cumplen con todas las garantías precisas para salvaguardar el dinero de sus clientes ya que se encuentran bajo la supervisión del Banco de España. No se les permite, por tanto, el uso del dinero de los clientes para hacer negocio y, por consiguiente, ofrecer servicios como hipotecas o préstamos. En cambio, los Challenger Banks cuentan con una licencia bancaria que les permite hacer uso del dinero efectivo ofreciendo servicios de crédito, entre otros, pudiendo operar como una entidad de banca tradicional. En este caso sí están adheridas a algún Fondo de Garantía de Depósitos y en caso de insolvencia nos devolverían hasta 100.000 euros por titular y entidad. En cuanto a ejemplos de este tipo de entidades, Bnext (Neobancos) y N26 (Challenger bank) quizá sean los casos que han alcanzado más popularidad, siendo el primero de ellos de origen español y el segundo de nacimiento en Alemania.

Las ventajas de este modelo bancario son más que evidentes. El ahorro derivado de la ausencia de sucursales físicas permite el lanzamiento de servicios sin comisiones dentro de un entorno 100% digital que persigue el tan utilizado “efecto wow” en el ámbito de la experiencia. Además, los tiempos de procesamiento suelen ser bastante rápidos pues son entidades que nacen dentro de un contexto de expertise tecnológico que les permite tratar los procesos con agilidad, junto con enfoques basados en metodologías Agile que les permiten conseguir un go to market mucho más agresivo, implantando soluciones mucho antes que la banca tradicional. Pero, como os podéis imaginar, no todo son ventajas ya que un modelo 100% digital de alguna forma puede excluir a aquellos que no se sienten cómodos con el uso de las apps y con la ausencia de una oficina física cerca de casa. En un país como el nuestro, que tiene la población más envejecida de toda Europa, no parece un tema menor.

Aunque tendemos a pensar que la oferta de servicios se limita a una cuenta, una tarjeta de débito y una app de gestión, las “Neo-entidades” tanto las que cuentan con licencia de dinero electrónico (EDE) como las titulares de licencia bancaria, ofrecen una amplia gama de servicios como, por ejemplo, las cuentas multidivisa o, incluso, el almacenamiento y transferencia de criptomonedas que puede resultar muy útil en el ámbito de las Pymes. Y todo bajo un modelo de suscripción freemium, es decir, sin coste para los servicios básicos esenciales y cobrando solo por aquellos servicios de mayor valor añadido seleccionados por el cliente, al estilo Netflix o Spotify. Un ejemplo de servicio de valor añadido y de coste adicional es Bnext premium, idóneo para los trotamundos, que ofrece descuentos en compañías como edreams o Iberia, seguros de viaje o retiradas de efectivo en el extranjero.

Hablemos ahora de datos para ilustrar el crecimiento de estos players digitales. Bnext triplicó su cartera de clientes en el 2019, pasando de 100.000 a 350.000 y fija sus aspiraciones en alcanzar el millón de clientes a finales de 2020 tras su llegada a México (ecommerce-news). Por otro lado, y según afirma CincoDías, N26 ha superado recientemente los 500.000 clientes en España y prevé llegar al millón en 2021. Hay que destacar que solo Bnext, N26, Revolut, 2gether y Bnc10 captaron más de 700.000 nuevos clientes en España durante 2019 (El Mundo), lo que supone un crecimiento de un 133% respecto al año anterior. Aunque todavía quedan dos meses para finalizar el 2020, las previsiones apuntan a otro importante crecimiento en el número de clientes activos, impulsado más si cabe por la covid-19 que, de algún modo, nos obliga a incrementar la interacción digital con nuestras entidades.
 

Con este contexto, ¿cómo está reaccionando la banca tradicional?

Sin duda la banca tradicional se encuentra ante una compleja tesitura. Por un lado, un cambio drástico de prioridades podría impactar el negocio tradicional, que tan altos beneficios le proporciona pero, por el contrario, mirar hacia otro lado podría suponer una importante pérdida de facturación por la llegada al mercado de estos nuevos players. Es por ello que en la mayoría de los casos las entidades tradicionales han escogido una opción intermedia de menor impacto, apostando en filiales digitales como Imagin de CaixaBank u OpenBank en el caso del Santander. A diferencia de las anteriores, BBVA optó principalmente por introducirse en el mercado neobancario mediante la compra del 40% del británico Atom Bank, las adquisiciones del finés Holvi y del estadounidense Simple y participaciones en el brasileño Neon y en el alemán solarisBank.

El caso de BBVA reafirma lo que ya es una tendencia desde hace años, y es la constante inversión de la banca tradicional en fintechs y aceleradoras.

La estrategia de BBVA nos hace pensar que puede haber una oleada de adquisiciones como forma de crecimiento y expansión en este sector por parte de la banca tradicional. No obstante, el contexto actual de la pandemia y las recientes caídas en bolsa podrían ser un revulsivo por la incertidumbre que nos acompaña. Por otro lado, según Expansión, a pesar de que el número de Neo-clientes está en alza, no podemos olvidar la disminución que se ha producido en el intercambio de divisas, uno de los servicios más rentables de este tipo de bancos, lo que nos hace pensar que quizá también vayan a haber procesos de fusión entre Neobancos a corto plazo para de este modo poder afrontar el crecimiento en escala que tanto demanda la actividad no presencial.

El Barómetro de Innovación Financiera (BIF) nos aporta dos datos muy interesantes que, sin duda, incentivarán el movimiento (mediante adquisiciones y fusiones) entre la banca tradicional y los Neobancos. Según dicho organismo, a día de hoy un 42% de los clientes bancarios se decantaría por una entidad financiera no tradicional si tuvieran que elegir un nuevo proveedor. Adicionalmente, apunta que un 70% de pymes y autónomos se ha planteado en este último año pasarse a un Neobancos. Ante estos datos, ¿puede alguien obviar las oportunidades de inversión que la expansión del neobanking y las preferencias de los clientes nos traen?

Es evidente que el modelo de relación con las entidades está cambiando y aunque el modelo de suscripción no es nuevo, la innovación tecnológica lo ha impulsado a otro nivel, en el que los usuarios estarán dispuestos a pagar y a ser fieles a marcas que les ofrezcan la mejor experiencia y satisfagan sus necesidades a través de promociones personalizadas.

En BABEL estamos ayudando en la transformación digital de las grandes entidades través de la conceptualización y diseño de la experiencia, de la innovación tecnológica y del conocimiento de los principales core de negocio bancarios. Esto, unido a nuestro profundo conocimiento sectorial, nos permitirá colaborar en la definición y expansión de algunos de los que podrían ser nuevos clientes en el futuro, Neobancos y Challenger Banks.
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Alfonso Izquierdo Perfil en Linkedin

Ingeniero informático por vocación y apasionado por la tecnología. Más de 17 años de experiencia en grandes multinacionales de consultoría en los sectores de banca y telecomunicaciones tanto en España como en varios países de Latinoamérica. Actualmente dentro de la unidad de Banca de BABEL.

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02 diciembre 2020